El IEEE del CESEDEN o los agujeros de Margarita Robles

Gral. Dacoba Cerviño

Sobre el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEE), una de las partes, dicho sin doble sentido, del Centro Superior de Estudios de la Defensa (CESEDEN), hemos informado ya en varias ocasiones, pues es de ley dar a conocer lo que ellos ocultan (AQUÍ y AQUÍ). Sobre el IEEE, cuyo rimbombante nombre no le hace honor, ahora mandado desde Septiembre del año pasado por el Gral. de Brigada Francisco José Dacoba Cerviño, podemos asegurar que en poco o nada ha cambiado desde aquellos artículos, pues sigue en manos de ineptos; quitaron a uno para poner a otro.

Pero como no aprenden, como son contumaces, es decir, que persisten en el error, como siguen empeñados en sobrevivir a toda costa con el único fin de salir en la foto, tener algún lugar a donde ir cada mañana de lunes a viernes y, eso sí, cobrar, pues les sigue pasando lo que les pasa.

Y es que la nueva pifia es de traca: cientos, tal vez miles de correos electrónicos expuestos a la luz pública al enviar su revistilla –no llega a la categoría de revista– a sus suscriptores con esos articulitos tediosos, plomizos, pastosos y buenos para nada, con las lucubraciones de las pocas neuronas de aquellos que intentan ganar prestigio sobre la base de trabajos aparentemente muy sesudos pero que en realidad, si se analizan, nada dicen, están tan huecos como las cabezas de los que los redactan y no pocas veces, sino muchas, no son más que meros pega, corta y colorea googelianos y wikipédicos.

El caso es grave, porque se han vulnerado todos los códigos de protección de datos habidos y por haber y, de paso, se han dejado al descubierto los agujeros de Margarita Robles; sí, ya saben, alias “la mofletes”, la que hace poco también dejó ver sus intimidades a los hackers que durante varios meses estuvieron ahondando en sus orificios informáticos sin que ella, ni sus adláteres, se apercibieran de que tenían sus partes, y con ellas sus vergüenzas, al aire. Y es que entre ineptos, sinvergüenzas, pillos y maleantes anda el juego de Margarita y los suyos.

Como en el caso dicho, en el del IEEE también se ha pretendido ocultar, pero claro, son tan torpes –buena maestra tienen en “la mofletes”–, que aún no se han dado cuenta de que hoy en día es imposible, que nada secreto lo es para siempre, que todo llega a saberse y que es peor el remedio que la enfermedad. ¿Habrá decisiones drásticas? ¿Ceses? No, ni hablar, que Margarita Robles sobre cesa por inquina ideológica, como fue el caso del Vicealmirante Fernández de Córdoba, o por aversión feminista como fue el del General Jefe del Gabinete del JEMAD. La diferencia entre dichos casos la marcaron los agredidos: el primero, con un par, le ha pegado una patada judicial a la Robles en su paquidérmico pandero –bien escoltado de sendas “pistoleras”– que la ha dejado patidifusa; el segundo se ha callado vilmente a la espera de mejores tiempos y poder así, con su silencio, merecer un nuevo ascenso algún día. Como ven, dos formas muy distintas de entender la dignidad. En cuanto a los jefes y compañeros de ambos, tuvieron la misma reacción: bajarse los calzoncillos; los pantalones hace mucho que ya se los quitaron.

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